Patmos (fragmento)


Nah ist
Und schwer zu fassen der Gott.
Wo aber Gefahr ist, wächst
Das Rettende auch.


Friedrich Hölderlin



miércoles, 24 de agosto de 2011

ESPACIO DE POETAS SELECTOS: Agosto 2011 - Amelia Biagioni (1916-2000)

La ventana

     Procura vivir de suerte
     que al final de la partida,
     saques de la muerte vida.
    
      (Anónimo)


Una ventana y nada más quisiera,
un fervoroso prólogo del vuelo,
que me instara a subir, con el modelo
de lo que se remonta en primavera.

Me bastaría sólo esa ligera
interrupción de muro y desconsuelo
para desvanecerme por el cielo
clara, sonora, libre, verdadera.

De tanto que la sueño, una mañana
encontraré en mi cuarto a la ventana
llamándome con luminoso grito.

Desde que se abra, viviré de suerte
que me sorprenda el plomo de la muerte
volando en mi retazo infinito.

unde la vara de videncia
en el nudo del alma sangre y carpo
donde empieza mi mano escriba

y en la pantalla dicho con mi letra
de ignoto lumen centelleante,
desapareciendo surge el tácito Poema.


Decir

Cuando recibo una palabra inesperada
la retengo y vigilo sus diferentes porvenires
hasta que alguno e ellos
de pronto se recuerda se incorpora
y no hay palabra ya
sino un gran viento que me empuña.


León

No importa si la pálida mujer
que en su torre escribe
amontona palabras tibias.

Cuando duerme
de un rojo salto
la arrebato y enciendo
la llevo a su selva
le infundo mi dinastía
y la obligo a reinar,
a avanzar segura y espléndida
a apresar bravamente
las palabras amantes o guerreras
y a desdeñar las otras.

Amelia Biagioni (Argentina, 1916-2000)

Poetas en traducciones VI: Allen Tate

Allen  Tate (USA, 1899-1979)



The wolves

There are wolves in the next room waiting
With heads bent low, thrust out, breathing
At nothing in the dark; between them and me
A white door patched with light from the hall
Where it seems never (so still is the house)
A man has walked from the front door to the stair.
It has all been forever. Beasts claw the floor.
I have brooded on angels and archfiends
But no man has ever sat where the next room's
Crowded with wolves, and for the honor of man
I affirm that never have I before. Now while
I have looked for the evening star at a cold window
And whistled when Arcturus spilt his light,
I've heard the wolves scuffle, and said: So this
Is man; so--what better conclusion is there-
 The day will not follow night, and the heart
Of man has a little dignity, but less patience
Than a wolf's, and a duller sense that cannot
Smell its own mortality. (This and other
Meditations will be suited to other times
After dog silence howls his epitaph).
Now remember courage, go to the door,
Open it and see whether coiled on the bed
Or cringing by the wall, a savage beast
Maybe with golden hair, with deep eyes
Like a bearded spider on a sunlit floor
Will snarl- and man can never be alone.


1931

Los lobos

Hay lobos esperando en el cuarto contiguo
con las cabezas bajas, tensos, oliendo
nada en la oscuridad; entre ellos y yo
una puerta blanca con retazos de luz del salón
donde se diría que nunca (tan quieta es la casa)
ha caminado un hombre del porche a la escalera.
Todo ha sido eternamente. Las bestias rasguñan el piso.
He cavilado sobre ángeles y demonios
pero nunca un hombre se ha sentado en el cuarto contiguo
atestado de lobos, y por el honor del hombre
afirmo nunca haberlo hecho yo antes. Ahora, mientras

Allen  Tate (USA, 1899-1979)

buscaba la estrella vespertina en una fría ventana
y silbaba cuando Arturo derramaba su luz,
he oído reñir a los lobos, y dije: Entonces esto
es el hombre; entonces -qué mejor conclusión-
el día no ha de seguir a la noche, y el corazón
del hombre tiene poca dignidad, pero menos paciencia
que un corazón de lobo, y más embotado el sentido
para no poder oler su propia mortalidad. (Ésta y otras
meditaciones serán adecuadas a  otros tiempos
una vez que el perro del silencio haya aullado su epitafio).
Ahora recuerda el coraje, ve y abre la puerta
y mira si acaso enroscada en la cama
o temblando junto a la pared, una bestia salvaje
quizá con cabello dorado, con hondos ojos
como araña barbada en un piso bañado de sol
gruñirá   -y el hombre nunca estará solo.


1931

(Traducción en segunda versión revisada:  Alejandro Drewes, 14.8.11)







Los lobos

Hay lobos esperando en el cuarto contiguo
con las cabezas bajas, tensos, olfateando
nada en la oscuridad; entre ellos y yo
una puerta blanca con retazos de luz del salón
donde se diría que nunca (tan sosegada es la casa)
ha caminado un hombre de la puerta de calla a la escalera.
Todo ha sido eternamente. Las bestias rasguñan el piso.
He cavilado sobre ángeles y demonios
pero nunca un hombre ha estado en un cuarto
vecino a otro atestado de lobos, y por el honor del hombre
afirmo que yo nunca antes lo había experimentado.
Mientras buscaba la estrella vespertina en una fría ventana
y silbaba cuando Arturo derramaba su luz,
oí reñir a los lobos, y dije: Entonces esto
es el hombre; entonces -qué mejor conclusión hay-
el día no seguirá a la noche, y el corazón
del hombre tiene poca dignidad, pero menos paciencia
que un lobo, y un sentido más embotado
que no le permite oler su propia mortalidad. (Ésta y otras
meditaciones serán apropiadas para otros tiempos
después que el silencio del perro aúlle su epitafio).
Ahora recuerda el valor, ve a la puerta,
ábrela y mira si enroscada en la cama
o temblando junto a la pared, una bestia salvaje
quizá con cabello dorado, con ojos oscuros,
como una araña barbada en un piso bañado de sol
gruñe  -y el hombre nunca puede estar solo.



1931


(Traducción: César Aira)