Patmos (fragmento)


Nah ist
Und schwer zu fassen der Gott.
Wo aber Gefahr ist, wächst
Das Rettende auch.


Friedrich Hölderlin



lunes, 8 de octubre de 2012

Viola Fischerová (1935-2010), un homenaje



Viola Fischerová (1935-2010), un homenaje 





                                    

Viola Fischerová fue una de las más destacadas poetas del siglo XX. Nacida en Brno, fue hija del filósofo Josef Fischer y esposa del escritor checo Karel Michal (Pavel Buksa).
Integró el grupo literario del Treinta y seis (Skupina Sestatricátníku), fundado en 1952 por Václav Havel y Jirí Kubena. En 1957, su primer poemario Propadání (La caída) fue prohibido por la censura oficial.
En 1968 emigra a Suiza, donde realiza estudios de Filología e Historia alemana. En 1984 se traslada a Munich, luego del suicidio de su esposo, un año antes de la separación oficial de la República Checa de Eslovaquia y cinco años antes de la caída del Muro de Berlín. Colabora con Radio Europa Libre y en la revista Svedectví (Testimonio) en su edición parisina. En 1993 y luego de 30 años sin publicar, edita sus Poemas fúnebres por Pavel Buksa.
Regresa a Praga, ciudad en la que morirá, en 1994.  Su obra poética ha sido traducida a la lengua castellana en los últimos años por Elena Buixaderas. Sus climas liricos están fuertemente impregnados de su experiencia frente a la muerte con un lenguaje directo, sin mayor recurso a la metáfora. De su obra destacan La hora anciana (Premio del Fondo Literario Checo, 1995); La cercanía (1996), La montaña rusa de los hogares (1998), Soledad Madre (2002) y Ahora (Premio Lírica de Dresden, junto a la poeta alemana Uljana Wolf).

Alejandro Drewes

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Poemas


Qué queda

Encontrarse de vez en cuando
en las viejas huellas-
ya sin amor

Y en la despedida,
llenos hasta el borde
de una extraña ternura-
besarse en los labios


Ardieron las últimas coronas de hielo bajo los árboles

confiadamente los arbustos muestran
sus corazones verdes


En el río valientes nudistas
ofrecen al sol
sus pálidas vidas

Qué indefensos y frágiles son

Por los ancianos de los bancos no hay que temer
Ya no sueñan con la felicidad, temen perderla después,
no llaman en balde a la perdición

Viola Fischerová (República Checa, 1935-2010)
Traducciones: Elena Buixaderas

3 comentarios:

Celia Clara Fischer dijo...

El hombre y la naturaleza toda en tan grande indefensión, y la belleza alzándose como un velo que todo lo rodea y pone sentido.
Delicada poeta.
CCF.

Centro de Estudios Poeticos ALETHEIA dijo...

Gracias, Celia querida, por tu forma de apreciar el sentido de lo delicado, las marcas del tiempo y de cuanto pasa y perece, en estos poemas.

Un abrazo

Alejandro

Anónimo dijo...

Hay una gran piedad aquí por la vida del hombre;sólo la naturaleza muestra sus "corazones verdes". Y todo, en estos poemas propios de un alma exquisita.
Gracias Alejandro por el homenaje!
Amalia M.Abaria