Patmos (fragmento)


Nah ist
Und schwer zu fassen der Gott.
Wo aber Gefahr ist, wächst
Das Rettende auch.


Friedrich Hölderlin



lunes, 10 de diciembre de 2012

ESPACIO DE POETAS SELECTOS: diciembre 2012 Yannis Yfantís




ESPACIO-TIEMPO

Tres días antes de morir el vecino
su perro aullaba, viendo
las fases de la muerte en el futuro.

Qué milagro, un perro
como el dios del Eclesiastés
que ve pasadas todas las cosas
a una distancia de tres días un perro
distinguió el acto de una muerte.

Yo, no obstante, encuentro que no soy
ni dios ni perro, pero algo
tengo del tedio del dios –
y algo de la tristeza del perro.



VIERNES SANTO

Hablando con luz vaciaste el Sol;
ahora el Sol se halla en eclipse
y tú su corona de espinas llevas.



SIEMPRE AQUÍ


No hay tema; estoy aquí; estoy siempre aquí.

Escribí la Canción del Arpista en el 2000 a.C. en Egipto.
Escribí La Odisea en el 800 a.C. en Jonia.
Escribí el Tao Te King en el 600 a.C. en China.
Escribí en el siglo XI en Konya el Masnavi o Manavi.
Concluí exiliado en Rávena la Comedia que Boccacio denominó Divina.
Escribí La Mujer de Zákinzos
Los Cuatro Cuartetos
Zorzal
Mantraspenta.

No hay tema; estoy aquí; estoy siempre aquí.

1985


LIBRO MUNDO

Sólo un libro se ha escrito
y se ha escrito con cosas y no con palabras.

Sólo un libro se ha escrito
y se ha escrito desde el Mundo con el Mundo para el Mundo.

El Mundo es el libro del Mundo.


*

Fin no tiene el Mundo ni principio;
pero el poeta al descubrir el Mundo
es como si lo construyese desde el principio.

*

Sólo hay un libro que leer
y éste es el libro del Mundo.

*

Que escribo querrá decir que leo el libro del Mundo.
Todos mis escritos no son más que subrayados en el libro del Mundo;
todos mis escritos no son más que notas, pinturas,
en los márgenes de sus páginas.

Que escribo querrá decir que muestro a la gente
que intento compartir con ella
la belleza o el horror que leo en el libro del Mundo.

Porque nadie soporta leer a solas el libro del Mundo.

Éfeso, Templo de Ártemis, 1988 A.D.



LA SOLEDAD Y EL MARTIRIO DE MANSUR HALLAY
(26 de marzo, 922, día martes, Bagdad)

Fue acusado
de estimar mucho más a Jesús que a Mahoma;
de escribir libros y de llenarlos
de pinturas, como los griegos
(cosa que la fe prohibía).
Lo llamaban hereje porque decía
que el centro de adoración no se halla sólo en La Meca sino en todas partes.
Y la copa de los fieles rebosó cuando dijo
«Ana al-jaqq» (Yo soy la Verdad)
.

Lo detuvieron, lo juzgaron, lo condenaron.
Y cuando le cortaron manos, pies, nariz, orejas,
en absoluto gimió, en absoluto habló.
Y cuando le arrojaron piedras permaneció tranquilo como si le hubiesen arrojado flores.
Sólo por un momento se estremeció;
cuando uno de sus amigos se atrevió
a lanzarle una flor.
Entonces se estremeció
y mostró que sufría como si le golpeara una piedra.


VENGO

No sé si fue Ritsos u Homero
el que me convenció para entrar en el Caballo de Troya
teniendo sólo una espada y un espejo.

Vengo del desierto allí donde la arena
es la aflicción de cada forma.

Vengo de las Osas llevando
un fardel de estrellas y sosteniendo
en la mano una máscara de luna.

Vengo de la choza tejida con ramas refulgentes.
Vengo de una casa hecha de espejos.

Vengo del desfiladero curvo como espada
hecha mitad de nieve mitad de flores.

Vengo de las orillas del río montañés
allí donde cataratas ascetas
se mantienen de pie en las pétreas tinajas.

Vengo del Norte; con patines de hielo
dos medias lunas, sin parar me deslicé
sobre las nieves durante tres mil años.

Vengo de las tribus de los tártaros; soy el general
que degolló a Attar
y también soy
el mismo Attar y el cuchillo que lo degolló.

Vengo de la negra galaxia de las hormigas que arrastra
una mariposa muerta como si fuese
el velero de un ángel como si fuese
Ícaro tras su caída.

Vengo de Grecia que eleva
con la mano el Peloponeso y disemina
a su alrededor las islas para que no esté
solo extendido en el mar.

Vengo del agujero de una rama podrida
en el que oficiaba en traje de abeja salvaje
o en el que llevaba talares vestiduras de mariposa.
Vengo de allí del atardecer
de Tesalia, donde pastoreé
durante mil años un rebaño de llamaradas.

Vengo del libro de Anaximandro; en él
me encuentro siempre doquiera que vaya.

Me preguntan de dónde vengo.
                      ¿Qué decirles?
No me entenderían.
                      Y luego
me llevarían atado al psiquiatra.

«Vengo», dije, así de simple, «de Agrinio»,
escondiendo cuanto pude en esta palabra
lo «agrio», la «n», la «i» y sobre todo
la «o», que es venero y veneno,
casa mía y espejo y laberinto (pero sí
el más complejo laberinto y que parezca
tan simple, un ínfimo anillito).

Salónica, 1994


Y SI CUAL DELFÍN

Y si cual delfín salgo del sueño y me sumerjo de nuevo
                      en el sueño intentándolo
una y otra vez
es porque rondo aquel sueño el más profundo,
                      el absoluto,
                      el olvido
del que matutino despertaré al alba del mundo
lirio y agua fría
                      y con pestañas
                      rayos.


MICENAS

Llegamos al mediodía y ascendemos
hacia los palacios de Agamenón
el aljibe y los antiguos apriscos. Atravieso
la Puerta de los Leones, siempre
por última vez.
Heroicas, grandes piedras. Y sin embargo
su Puerta Oriental muestra que
los héroes tenían más o menos mi estatura. Oh Sol
mi antiquísima careta áurea, te llamo
y aquí entro en el enorme sepulcro y continúo
y distingo a la derecha una nueva puerta más pequeña y me detengo
y me reflejo
                en la oscuridad: Oscuridad.



HISTORIA NEOGRIEGA

Veinte años llevo sembrando tabaco; veinte años de
brotes, escardaduras, riegos,
labranza, más labranza y rastrillaje
y plantación y escarda y riego y acumulación y enristrado y selección e insolado y corte y al final
agavillado
para que venga el mercader a tasar
el 66 por ciento para el estado
el 27 por ciento a su bolsillo
y el 7 por ciento para nosotros
y dentro de ese siete por ciento
estarán abonos, riegos, labranzas, mano de obra,
nuestro curro, nuestras deudas y la vida
que quiere la vida y nada
fuera de ella la consuela.

Si la mitad emigramos
si ya no tenemos seguridad
y no nos saciamos con el descanso y el sueño y la comida
no es porque no trabajásemos
no es porque no ahorrásemos
no es porque no fuésemos los afortunados;
es porque nos robaron y nos roban:
No fueron los persas ni los venecianos
ni los turcos ni los alemanes
sino nuestros
jenízaros de la riqueza y la cultura
políticos y académicos
                                     Iglesia y empresarios.
Es porque nos robaban
                                     y nos roban
Agrinio, 1976


Yannis Yfantís  (Grecia, 1949)
Traducciones: Mario Domínguez Parra



No hay comentarios: